Irán ante Naciones Unidas: no iniciaremos una guerra, pero responderemos decididamente a cualquier agresión


Este jueves 19 de febrero la Misión Permanente ante Naciones Unidas de la República Islámica de Irán envió una carta al secretario general y al presidente del Consejo de Seguridad de dicha organización advirtiendo acerca de los riesgos y las posibles consecuencias de una agresión militar por parte de Estados Unidos a Irán. La carta dice:

“Excelencias,

Siguiendo instrucciones de mi Gobierno, y en referencia a nuestras cartas anteriores de fechas 30 de diciembre de 2025 y 2, 9, 13, 22 y 28 de enero de 2026, relativas a la persistente amenaza del uso de la fuerza por parte de los Estados Unidos de América contra la República Islámica de Irán, le escribo para señalar a su atención urgente, y a la de los miembros del Consejo de Seguridad, las continuas amenazas de funcionarios de los Estados Unidos de recurrir al uso de la fuerza, incluida la reciente declaración pública del Presidente de los Estados Unidos sobre el uso de la base Diego García en relación con un posible ataque militar contra la República Islámica de Irán, lo cual constituye una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional, y podría hundir a la región en un nuevo ciclo de crisis e inestabilidad.

El 18 de febrero de 2026, en una publicación en redes sociales, el presidente de Estados Unidos volvió a amenazar públicamente con el uso de la fuerza contra la República Islámica de Irán y declaró: «Si Irán decide no llegar a un acuerdo, Estados Unidos podría verse obligado a utilizar Diego García y el aeródromo de Fairford para reprimir un posible ataque…».

Dada la inestabilidad de la región y el constante movimiento y aumento de equipo y activos militares por parte de Estados Unidos, una declaración tan beligerante del presidente estadounidense no debe considerarse mera retórica; señala un riesgo real de agresión militar, cuyas consecuencias serían catastróficas para la región y constituirían una grave amenaza para la paz y la seguridad internacional.

La República Islámica de Irán mantiene su pleno compromiso con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y con las soluciones diplomáticas. Ha participado de forma constructiva, seria y de buena fe en las conversaciones sobre cuestiones nucleares con el Gobierno de los Estados Unidos, con el fin de transmitir claramente sus preocupaciones y exigir el levantamiento total y verificable de las medidas coercitivas unilaterales (MCA) ilegales e inhumanas impuestas contra la nación iraní, al tiempo que, de forma recíproca, aborda las ambigüedades relativas a su programa nuclear pacífico, a fin de alcanzar una solución mutuamente aceptable y orientada a los resultados, plenamente compatible con los derechos inalienables reconocidos de todos los Estados partes en el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP).

La República Islámica de Irán mantiene la opinión de que, si Estados Unidos también aborda estas conversaciones con seriedad y sinceridad y demuestra un genuino respeto por los principios de la Carta de las Naciones Unidas y las normas imperativas del derecho internacional, será totalmente posible lograr una solución duradera y equilibrada.

En este contexto, la República Islámica de Irán insta a Su Excelencia y a todos los miembros del Consejo de Seguridad, en consonancia con la responsabilidad primordial del Consejo en virtud de la Carta de las Naciones Unidas de mantener la paz y la seguridad internacionales, a que ejerzan plenamente la autoridad y los buenos oficios del Consejo para garantizar que Estados Unidos cese de inmediato sus amenazas ilícitas del uso de la fuerza, cumpla con sus obligaciones en virtud de la Carta, en particular el Artículo 2 (4), y se abstenga de cualquier acción que pueda agravar aún más las tensiones o conducir a una confrontación militar, cuyas consecuencias serían graves y de gran alcance para la paz y la seguridad regionales e internacionales.

El Consejo de Seguridad y el secretario general deben actuar sin demora, antes de que sea demasiado tarde. El Consejo de Seguridad no debe permitir que las amenazas del uso de la fuerza y ​​los actos de agresión se normalicen, legitimen o se consideren una norma política aceptable, ni que se utilicen como instrumentos de política exterior. Si esta conducta ilícita no se aborda, pronto le llegará el turno a otro Estado Miembro soberano. La República Islámica de Irán ha declarado reiteradamente al más alto nivel que no busca la tensión ni la guerra y que no iniciará ninguna guerra. Sin embargo, en caso de ser objeto de una agresión militar, Irán responderá de forma decisiva y proporcionada en ejercicio de su derecho inherente de legítima defensa, conforme al Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. En tales circunstancias, todas las bases, instalaciones y activos de la fuerza hostil en la región constituirían objetivos legítimos en el contexto de la respuesta defensiva de Irán. Estados Unidos asumiría la plena y directa responsabilidad por cualquier consecuencia impredecible e incontrolable.

Les agradecería si se distribuye la presente carta como documento oficial del Consejo de Seguridad.

Les ruego acepten, Excelencias, el testimonio de mi más alta consideración”

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