Desmilitarización y desnazificación

Militantes del batallón Azov


Cuando la madrugada del 24 de febrero la Federación Rusa inició su ‘operación militar especial’ en Ucrania lo hizo con el objetivo declarado de ‘desmilitarizar y desnazificar’. ¿Qué exactamente quiere decir esto?, se preguntará más de uno. Entremos en detalles. 

La OTAN (entiéndase, Estados Unidos) tiene años acercándose peligrosa y provocadoramente a las fronteras rusas. Desde la caída del Muro de Berlín su expansión hacia el este ha sido constante, recurriendo a métodos desde campañas mediáticas (poder blando) hasta golpes de Estado para lograr sus objetivos, país por país, pieza por pieza. Desde el 2014 entrena a las fuerzas armadas de Ucrania, país que ni siquiera es miembro de la organización, y le vende cada vez mayores cantidades de armas, todo esto a pesar de alegar que es una organización puramente defensiva.

Recientemente se ha confirmado que Estados Unidos financia laboratorios que desarrollan armamento biológico en territorio ucraniano (más de 30!), escándalo que ha salpicado hasta al hijo del presidente Biden, Hunter, y que reafirma lo revelado por la periodista búlgara Dilyana Gaytandzhieva en su exhaustiva investigación publicada en el 2018.

Y como si todo esto fuera poco, ante los aplausos de muchos de los principales líderes de países ‘occidentales’, en la Conferencia de Seguridad de Munich celebrada el 19 de febrero de este año, el presidente Zelenski cuestionó abiertamente la adhesión de su país al Memorándum de Budapest, dando a entrever que la adquisición de armamento nuclear era una posibilidad que estaba contemplando. Lamentablemente, la suerte de Ucrania estaba echada: desmilitarizar al país se había convertido en una necesidad para Rusia. 

Ahora enfoquémonos en la ‘desnazificación’, concepto que con un poco de dilucidación resultará fácil de entender. Ucrania es notorio por ser un país en el que el neonazismo prospera. Medios de comunicación, organizaciones internacionales y hasta Naciones Unidas llevan años alertando acerca del problema que esto representa. Es el único país en el mundo que tiene batallones abiertamente neonazi incorporados a su Guardia Nacional, y junto con Estados Unidos es el único país en el mundo que ha votado en contra de una resolución contra la glorificación del nazismo en Naciones Unidas; el país hasta ha llegado a tener un Presidente del Parlamento abiertamente neonazi.

Las fuerzas neonazi (y sus seguidores) de Ucrania llevan años cometiendo atrocidades contra sus propios conciudadanos rusófonos y rusófilos (es importante tomar en consideración que en Ucrania el idioma ruso es empleado por más o menos la mitad de la población diariamente), particularmente en el este del país, en la región histórica del Donbás, territorio que desde el 2014 sufre un sangriento conflicto civil que se había cobrado la vida de más de 14,000 personas antes de la intervención rusa. 

Estados Unidos y sus socios apoyan a estas fuerzas ultra nacionalistas neonazi, con el fin de lograr el principal objetivo geopolítico: obligar a Rusia a intervenir con la esperanza de que esto provoque la caída del Gobierno del presidente Putin (Ucrania siendo meramente el instrumento utilizado).

Conociendo la historia entre Rusia y el nazismo no es difícil entender por qué tener a un país vecino infestado de neonazis es intolerable, y por lo tanto la desmilitarización y desnazificación eran solo cuestión de tiempo.  

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